Categoría: Economía

Dándole vueltas a la economía

Me apetece escribir ¿Cómo no en los tiempos que corren? sobre economía en esta mi primera entrada en este blog que hoy inauguro y que con el tiempo y vuestras aportaciones y sugerencias, espero, iremos mejorando y construyendo con mayor solidez.

Los planes de austeridad implantados en España por imposición de la UE y los recortes se han mostrado extremadamente injustos desde el punto de vista social profundizando además la depresión y el paro sin solucionar el déficit que era su principal objetivo.

 La reforma laboral no ha resuelto el problema del desempleo al tiempo que no ha hecho sino facilitar los despidos suponiendo un recorte de derechos que no ha tenido ningún efecto sobre el empleo. Ahora, a buen seguro, habrá una profundización del nuevo gobierno de Rajoy en cuanto a los planes de austeridad de la Unión Europea que han sido en su conjunto un fracaso absoluto.

Fracaso previsible desde un principio en cuanto a la recuperación económica porque cualquiera con nociones mínimas de macroeconomía está al corriente de que un plan generalizado de reducción del gasto no hará otra cosa sino incrementar el estancamiento económico y aumentar el desempleo especialmente en los países con más dificultades. Dichas medidas tampoco han resuelto el problema de la deuda que se suponía era el principal objetivo de todos estos planes de austeridad.

No lo han resuelto fundamentalmente por dos motivos: Primero porque al aumentar el estancamiento económico y al profundizar los problemas de la crisis lo que han hecho es disminuir los ingresos fiscales especialmente en los países con mayores dificultades presupuestarias. En segundo lugar porque lo que hay detrás de la crisis de la deuda, en último extremo es un mal diseño de la unión monetaria fundamentalmente por la ausencia de un banco central de la zona euro motivado entre otras cosas por la imposibilidad del Banco Central Europeo de actuar como garante de la deuda de los países y eso no va a resolverse con la creación o ampliación de los fondos de estabilidad sino que probablemente contribuya a extender esos problemas a los  otros países que garantizan con sus presupuestos esos fondos aunque en principio se supusiesen a salvo del problema.

Como alternativa se debe defender la propuesta de que definitivamente el  BCE asuma su papel completo del Estado de la Unión, garantizando la deuda de los países como medida fundamental para crear la estabilidad. En segundo lugar hemos de ser conscientes de que la situación en Europa es muy grave, especialmente en los países del sur. Ahora mismo estamos no solo al borde de la recesión sino de una auténtica depresión económica. Solo la puesta en marcha de un plan inteligente de inversiones a gran escala al estilo del Plan Marshall podrá incentivar poco a poco de nuevo el crecimiento. Mientras no tengamos un verdadero poder fiscal europeo seguiremos sometidos a bandazos y lentitudes en la toma de decisiones. Es necesario poner orden en el sistema financiero y restablecer la fluidez en el flujo de crédito. Es imprescindible poner coto efectivo a los paraísos fiscales así como restricciones a las operaciones meramente especulativas que no tienen un trasfondo real sino que son meras apuestas con muchas posibilidades de autocumplirse porque presionan a la baja una serie de valores, especialmente aquellos que están en el punto de mira de los traders. Una medida relativamente sencilla sería establecer una tasa para las transacciones financieras que penalicen a las altamente especulativas que se realizan en varios sentidos en cuestión de minutos. También se ha mostrado ineludible la adopción de medidas que pongan orden en las agencias de calificación.

Fijándonos en España, considero imprescindible mantener una serie de gastos e inversiones fundamentales no solo desde el punto de vista de la cohesión social sino también del futuro del modelo económico español. Estamos en la necesidad de subir impuestos de manera selectiva atendiendo al mandato constitucional de un sistema impositivo redistributivo en el que los costes que deberemos afrontar se repartan de una forma equitativa en función de la capacidad de pago de los agentes, de tal modo que, fundamentalmente, afecten a las grandes fortunas y rentas. Áreas tributarias donde podría incidirse especialmente son los  impuestos de tipo ambiental, sobre emisiones y gravando alcohol y tabaco. Otra área fundamental sobre la que actuar si queremos que un país funcione es la lucha contra el fraude fiscal y el dinero negro. No podemos permitirnos, de ningún modo, la existencia de los niveles de fraude fiscal que existen a día de hoy y tradicionalmente en la economía española.

También sería necesario disminuir la presión total a los asalariados para estimular el consumo. Es fundamental que el sector público tenga recursos para realizar las necesarias inversiones selectivas en I+D, tecnología e infraestructuras del siglo XXI. El Estado debe rellenar el vacío de actividad privada existente, debe incrementar la demanda para estimular el empleo y el crecimiento.

Como hemos comentado antes, no es un problema exclusivo de España pero el problema se agudizará debido a las medidas de profundización en la austeridad que impondrá el nuevo gobierno conservador y más neoliberal: liquidación del sector público, reducción del papel del estado, cuando justamente lo que hace falta es todo lo contrario: un papel más activo, dinámico e inteligente de la inversión pública para enfrentar una crisis que de ningún modo se va a solucionar apelando a recortes económicos y recortes sociales que lo único en lo que redundarán es en una economía más injusta y profundizar en la depresión económica.