SER Y COSMOS

PILARES DE LA CREACIÓN

Los Pilares de la Creación

CARL SAGAN: “Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas más galaxias que personas”
Y, sin embargo:
“No te di Adán, ni puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y tu designio. La naturaleza limitada de los otros se halla limitada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinaras sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado… No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que – casi libre y soberano y artífice de ti mismo – te plasmaras y esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás – de acuerdo con la decisión de tu voluntad – regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas
PICO DELLA MIRÁNDOLA, Oratio de hominis dignitate.
Para, tal vez:
“Aquellos que habían comenzado el experimento, hacía tanto tiempo, no eran hombres… ni siquiera remotamente humanos. Pero habían tenido cuerpo y sangre, y alguna vez también miraron a través de las profundidades del espacio, sintiendo temor, y admiración, y soledad. En sus exploraciones, encontraron a la vida en muchas de sus formas, y observaron los trabajos de la evolución en mil mundos. Vieron cuán a menudo los primeros débiles chispazos de la inteligencia titilaban y morían en la noche cósmica. Y como en toda la Galaxia no habían encontrado nada más precioso que la Mente, propiciaron su amanecer en todos lados. Se transformaron en labradores de los campos estelares; sembraron, y a veces cosecharon. Y a veces, desapasionadamente, tuvieron que desherbar…

…Y ahora, allí afuera, entre las estrellas, la evolución se encaminaba hacia nuevas metas. Hacía mucho tiempo que los primeros exploradores de la Tierra habían sobrepasado los límites de la carne, y la sangre; apenas sus máquinas fueron mejores que sus cuerpos, fue tiempo de mudarse. Primero sus cerebros y luego sus pensamientos solos, fueron transferidos a los nuevos hogares brillantes de metal y plástico. En ellos, se lanzaron hacia las estrellas. Ya no construyeron naves espaciales. Ellos eran espacionaves. Pero la época de las Entidades-máquina pasó velozmente. En su incesante experimentar, habían aprendido a almacenar conocimiento en la estructura misma del espacio y del tiempo, y a preservar eternamente sus pensamientos en helados tejidos de luz. Y pudieron convertirse en criaturas de radiación, libres al fin de la tiranía de la materia. Se transformaron en energía; y en mil mundos, las cortezas de las que se habían desprendido ardieron en una alocada danza de muerte, y se deshicieron en herrumbre. Eran los amos de la Galaxia, y estaban más allá del tiempo. Podían vagar a voluntad entre las estrellas y sumergirse como una niebla sutil a través de cada intersticio del espacio. Pero a pesar de sus poderes divinos, no se habían olvidado por completo de su origen, en el cálido cieno de un mar desaparecido. Y seguían observando los experimentos que habían comenzado sus ancestros, hacía tanto tiempo.”

ARTHUR C. CLARKE2010 Odisea Dos

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