EN TORNO A TALCOTT PARSONS

Parsons fue el mayor teórico social norteamericano hasta, aproximadamente, 1969 llegando algunos incluso a afirmar que la teoría social, desde entonces ha estado en conversación continua, directa o indirectamente, con Parsons. Parsons intentó desarrollar una ‘gran teoría’ de la sociedad que explicase todo el comportamiento social, en todas partes, a lo largo de la historia y en todos los contextos, una teoría general adecuada, analítica, sistemática, completa y elegante, con un modelo único llamado FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL. Este enfoque considera a los valores como el núcleo de la cultura, porque los valores dan sentido a lo que hace la gente, dirigen y direccionan su vida, e integra a las personas creando diferentes lazos de unión e interacciones entre ellas. Estos ‘rasgos culturales’, por lo tanto son ‘funcionales’ para el funcionamiento de la sociedad. Su teoría social de la acción sigue proporcionando a día de hoy un enfoque útil para comprender las relaciones humanas y el comportamiento de las personas en la sociedad. Parsons estuvo también interesado en las relaciones entre la sociología y otras ciencias sociales  como la economía, la ciencia política, la psicología, la psiquiatría y la antropología adaptando algunas ideas básicas de esas disciplinas.

Parsons pensaba que todos los sistemas sociales duraderos pugnan por la estabilidad o el equilibrio con un fuerte sentido de orden social e interdependencia institucional. Bajo la influencia de Sigmund Freud, estaba interesado en cómo los actores eligen los objetivos y los medios en relación a las normas y valores interiorizados y abogó por un mundo externo objetivo que se entiende de forma empírica a través de conceptos creados por las ideas, creencias y acciones que son objeto de estudio. Este fue un enfoque nuevo, porque supuso un proceso de desarrollo absoluto.

Las primeras teorías de Parsons sobre la acción social, influenciadas por Weber, se centraron en los procesos mentales activos y creativos que tienen un componente subjetivo importante. En La Estructura de Acción Social (publicada en 1937), Parsons desarrolló su método empírico de análisis basado en la observación, el razonamiento y la verificación, y exploró la diferencia entre los conceptos de comportamiento (como respuesta mecánica a los estímulos) y la acción (un proceso creativo y analítico del aspecto subjetivo de la actividad humana).

Para Parsons, la unidad básica de estudio es la unidad de acción, que involucra los siguientes elementos: un actor agente motivado para la acción, el fin hacia el cual se orienta la acción y los medios para alcanzar este fin, una situación en la que se desarrolla la acción; y las normas y valores que determinan la elección de medios y fines. Las acciones consisten en las estructuras y procesos por los cuales los seres humanos son motivados para crear intenciones significativas que se ponen en práctica dentro del sistema social. Parsons afirma que la acción no es posible a menos que una instancia de cada elemento esté implicada en el proceso y, por el contrario, toda acción humana puede ser entendida como emergente a partir de combinaciones de estos tipos de elementos. Esta proposición  doble cimenta el argumento de Parsons al que llamó el marco de acción de referencia, convirtiéndolo en un punto de partida universal para las ciencias sociales, independientemente del nivel de desarrollo que pudiese ser necesario. El asunto clave para Parsons fue siempre el problema de la formulación teórica de las relaciones entre el sistema social y la personalidad del individuo.

La  ‘acción‘ parsoniana se considera desde las siguientes perspectivas: cultura (valores), sociedad (las normas), personalidad (fuente de motivación), y el organismo (fuente de energía). Para Parsons, la gente no puede elegir los objetivos y los medios sin que la sociedad contextualice y condicione el proceso, no pudiendo además los individuos dar sentido a la agencia o la acción sin los refuerzos y expectativas creados por las normas sociales. Esto significa que la gente debe conocer y tener en cuenta  las normas de la sociedad en la que se desenvuelve no pudiendo sustraerse a estas normas. Parsons es a veces criticado, en ocasiones superficialmente, por esta posición ya que no puede explicar adecuadamente los procesos de cambio social.

Parsons formuló su esquema a través de una crítica de las teorías de Max Weber, Emile Durkheim, Alfred Marshall, y Vilfredo Pareto. Sostuvo que estas figuras, a pesar de trabajar en diferentes ámbitos intelectuales, habían confluido en el marco de la acción de referencia con el énfasis en los elementos normativos. Parsons llegó a la conclusión de que si las teorías fallan a la hora de enfatizar los elementos normativos, estas son en principio, erradas. Las teorías utilitaristas, como la economía neoclásica, y las teorías conductistas son los principales ejemplos. Las teorías idealistas son defectuosas, según él, ya que ponen demasiado énfasis en los fines y normas, mientras que infravaloran las condiciones y los medios. Lo que ahora llamamos el estructuralismo se equivoca al asimilar las normas y condiciones en su noción de estructura, negando su independencia, mientras que también infravaloran los fines y los medios. El marco de acción de referencia fue diseñado para evitar la tendencia a la selectividad o al sesgo entre los conceptos básicos que tienen, de diversas formas, los marcos científicos más socialmente comprometidos.

El enfoque de Parsons en los marcos de referencia se basó en una metodología de ”realismo analítico”, conformada por sus estudios de Kant y, más directamente, la filosofía de la ciencia de Whitehead. El realismo analítico contempla los marcos de referencia como lógicamente prioritarios a otras formas de teoría, ya que guían la abstracción de la realidad que subyace a toda observación empírica y, por tanto, todas las proposiciones, hipótesis o generalizaciones relativas a las condiciones empíricas. Parsons sostuvo que el establecimiento de un marco de referencia idóneo es el punto de partida lógico para la ciencia.

Su obra La Estructura de la Acción Social representó el primer intento de Parsons,en un marco conceptual unificado para la sociología, de establecer un conjunto de categorías aplicables en todo tiempo y lugar, capaces de abordar todos los aspectos de la organización social humana, permaneciendo abierto a mejoras a medida del avance de la disciplina en la capacidad de relacionar la teoría con constataciones empíricas.

Parsons está interesado por la integración de estructura y proceso, y define un sistema social compuesto por la interacción de muchos individuos dentro de una situación, donde el propio sistema incluye las normas culturales comúnmente compartidas y comprendidas. Estas normas culturales están dentro de un sistema generalizado de símbolos y sus significados asociados. Estos sistemas sociales tienen partes o subsistemas de distinta complejidad, que representan estructuras organizativas. Además, las estructuras sociales tienen funciones sociales, que son las consecuencias de cualquier patrón social para el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Para Parsons, la sociedad es un sistema complejo cuyos componentes trabajan juntos para promover solidaridad y estabilidad (que se refuerzan para tender al equilibrio), y por lo tanto define la estructura social como un patrón relativamente estable de la conducta social. Un análisis del sistema social es, pues, una consideración de los procesos ordenados de cambio en los patrones de interacción de los actores dentro de una estructura (las normas como fondo de las metas y los medios). Los actores tienen roles de status o posiciones dentro de la estructura en sí misma y en relación con otros actores a través de las interacciones. Sin embargo, estos roles y estatus son las unidades del sistema social, y no son cualidades de los propios actores por sí mismos.

Parsons y Robert F. Bales aplicaron este análisis del status basado en la jerarquía y el poder a la familia (una pequeña unidad social) con las nociones parsonianas de roles de liderazgo femenino-expresivo y masculino-instrumental. Para Parsons, los hombres asumen través de la socialización un rol más técnico, ejecutivo y  ‘judicial’, siendo las mujeres las especializadas en funciones de apoyo, tanto moral como logístico, de integración y de ‘gestión de la tensión’. Estos puntos de vista estereotípicos han sido criticados como resultado de una visión estrecha y limitada de género.

Parsons definió los sistemas sociales como participantes y contextualizadores de la interacción y las relaciones entre los actores, la cultura como el marco de los símbolos y creencias que orientan la acción y la personalidad como el contexto de los patrones motivacionales individuales. Sugirió que los tres tipos de sistemas están integrados por estándares normativos, de los que se derivan significados de los contextos de la cultura moral, están internalizados en instituciones en los sistemas sociales, al tiempo que se también  en los super ego de las personas. ‘El sistema social’ exploró las conexiones entre los sistemas culturales, sociales, y de la personalidad y examinó la dinámica por la cual los estándares normativos son institucionalizados en las relaciones sociales, especialmente en los capítulos sobre los procesos de socialización y sobre la desviación y control social. Un capítulo sobre la práctica médica analiza la relación médico-paciente como ejemplo de la dinámica de control social. Parsons hizo especial hincapié en que los procesos de control social están integrados en todas las relaciones y son universales en la vida social.

El marco revisado de referencia centrado en las relaciones sociales planteó preguntas acerca de cómo los sistemas sociales se mantienen en el tiempo. Parsons hizo hincapié en dos funciones: la asignación de recursos y la integración social. La asignación de recursos permite a los actores en los distintos roles controlar los medios, las herramientas, el personal cualificado, o los medios financieros, para lograr los fines que se esperan de ellos. La integración social implica mecanismos de control social a través de los cuales los actores responden a las expectativas de uno o de otro y emplean recompensas y castigos, para cumplir con las obligaciones asociadas a sus respectivos papeles. Los sistemas sociales a gran escala requieren de mecanismos formales para cumplir estas dos funciones, incluidos los mercados para la asignación de recursos y las instituciones legales para la integración social.

Parsons pronto reemplazó esta concepción de las funciones con el más sofisticado ‘paradigma de las cuatro funciones’. Las cuatro funciones no son, al igual que las formulaciones anteriores de las funciones sociales, una lista ad hoc de los requisitos funcionales de los sistemas sociales, sino un análisis del concepto de acción del sistema en cuatro dimensiones o aspectos generales. La idea básica de Parsons era que cualquier sistema de acción puede ser analizado en términos de cuatro dimensiones universales. Este enfoque facilita la teorización eficiente, ya que conduce al conocimiento general de cómo las operaciones al servicio de cada función se organizan a través de elementos empíricos. Las cuatro funciones son:

1- Patrón de mantenimiento o los procesos de desarrollo que refuerzan el apego a los principios básicos que distinguen a un sistema de su entorno, por ejemplo, sus valores básicos. En las sociedades, los procesos de socialización sirven a esta función, al igual que las instituciones de la religión, la familia y la educación.

2- Integración o los procesos de ajuste recíproco entre las unidades de un sistema que promueven su interdependencia. En las sociedades, las instituciones de solidaridad y de control social, incluido el derecho civil y penal, la comunidad y la estratificación sirven a estos efectos.

3-  Consecución de objetivos o de los procesos de cambio de las relaciones de un sistema con sus entornos para alinearlos con fines compartidos. En las sociedades, los centros de la consecución de objetivos en las instituciones políticas que establecen los fines colectivos y movilizan recursos para conseguirlos.

4- La adaptación o el desarrollo de los procesos de control generalizado sobre el medio ambiente. La adaptación implica el desarrollo y la asignación de recursos diversos. En las sociedades, por lo general consiste en la producción económica y el intercambio en los mercados.
La aplicación más importante del paradigma  parsoniano de las cuatro funciones fue una teoría de cuatro subsistemas funcionalmente especializados en la sociedad. Los contornos de esta teoría surgieron a mediados de 1950 aunque Parsons fue desarrollándola durante el resto de su vida. En las formulaciones posteriores, los cuatro subsistemas fueron identificados como (1) la economía de la función adaptativa, (2) la política para la función de la consecución de objetivos, (3) la comunidad social para la función integradora, y (4) el sistema fiduciario para la función de mantenimiento de patrones.

En el desarrollo de su idea de los cuatro subsistemas en la sociedad, Parsons primero trató de integrar su comprensión sociológica de las instituciones económicas con la teoría keynesiana de la economía. A continuación, desarrolló su visión de la política mediante la crítica de la concepción académica en boga, así como de las instituciones electorales, ejecutivas y administrativas. Estos aspectos de su trabajo progresaron rápidamente, produciendo muchas aplicaciones del paradigma de las cuatro funciones respecto al análisis de los complejos institucionales específicos. Sus escritos sobre el sistema fiduciario recogieron investigaciones previas sobre la religión, la familia, los procesos de socialización y las instituciones educativas, mientras que sus escritos sobre la comunidad social construida sobre los grupos de referencia, los sistemas de status, las clases sociales, la etnicidad, y de las instituciones legales. Estas obras se enfrentan a más problemas que sus escritos sobre la economía y la política, porque la literatura existente estaba menos desarrollada. Las formulaciones resultantes están menos integradas y menos cimentadas empíricamente, sin embargo, son sugerentes para la investigación futura.

El trabajo de Parsons en los subsistemas sociales condujo a un modelo general de sistemas de acción. En este modelo, cada subsistema es una entidad compleja organizada en términos de varios conjuntos diferenciados de estructuras. Las estructuras se mantienen en el tiempo por los mecanismos de control especializados. El sistema satisface las necesidades funcionales y se adapta a las condiciones cambiantes por sí mismo a través de procesos dinámicos  teniendo procesos de cambio y crecimiento a largo plazo para la expansión de sus capacidades. En sus límites, cada subsistema intercambia de recursos con los otros tres subsistemas, obteniendo medios indispensables para sus propias operaciones, mientras que provee bienes esenciales para los otros subsistemas. Cada subsistema es tratado, por lo tanto, como dinámicamente interdependiente con los otros tres. Parsons propuso que los seis pares de intercambios entre los subsistemas conforman un equilibrio general de la sociedad, dando así el contenido específico a la idea clásica de Pareto.

La idea de los intercambios entre los subsistemas es una generalización del tratamiento que los economistas aplican a los intercambios recíprocos entre las empresas y los hogares, los salarios de la mano de obra y el gasto de los consumidores en bienes y servicios, todo lo cual es situado por Parsons en el límite entre la economía y el sistema fiduciario. Siendo consciente de que los procesos económicos son mediados y regulados por los flujos monetarios, Parsons trató de generalizar  el papel del dinero mediante la identificación de similares medios igualmente simbólicos para los otros subsistemas. Los ensayos centrados en el poder como medio simbólico y regulador de los procesos políticos, influencia como el medio de la comunidad social, y los acuerdos de valor como medio fiduciario. El concepto de medios simbólicos generalizados es una de las ideas más originales y potencialmente fructíferas de Parsons, aunque los críticos han identificado problemas en sus formulaciones particulares.

Parsons desarrolló  también un patrón de variables que categorizan las expectativas y las estructuras de relación que permiten la comprensión de la acción social universal. Estas son: la ‘cantidad’ de emoción disponible para invertir en un determinado fenómeno social (afectividad, neutralidad afectiva), ya sea para orientarse uno mismo sobre una parte o la totalidad del fenómeno social (especificidad o generalidad difusa); cómo juzgar un fenómeno social, bien en términos de estándares emocionales o generales (universalismo-particularismo), o para juzgar una acción social por sus intenciones o sus resultados (la adscripción-logro), o si para perseguir su propio interés o el interés de la colectividad (individuo-colectivo).

En cuanto a las orientaciones motivacionales en Parsons, según su punto de vista, los actores emplean el marco de las orientaciones motivacionales para analizar los fenómenos sociales por los que en cada momento se interesan. Resulta de gran importancia el grado en el que los fenómenos representan satisfacción real o potencial de las disposiciones de necesidad de los actores. Este proceso implica tres dimensiones:

Por una parte, los actores analizan la situación cognitivamente por lo que deben: 1- Localizar los fenómenos sociales (individuos, colectividades, objetos de la cultura física). 2- Diferenciarlos de otros fenómenos sociales. 3- Relacionarlos con clases generales de objetos 4- Determinar las características del fenómeno social. 5- Determinar las funciones reales o potenciales del fenómeno social.

Al tiempo, los actores deben sopesar el significado catético del fenómeno social; deben decidir la intensidad afectiva o cantidad de emoción que es necesario invertir en cada fenómeno percibido. Esa determinación viene influída por el grado en el que un fenómeno social gratifica o priva a los actores en términos de sus disposiciones de necesidad.

Después los actores emprenden un proceso evaluativo a través del cual determinan cómo distribuir su energía con el objeto de obtener la máxima gratificación y la mínima privación.

Finalmente recalcar una vez más que para Parsons en cualquier sistema de acción dado, había cuatro componentes funcionales necesarios para su existencia, la función y el mantenimiento del equilibrio: un sistema social debe adaptarse y ser capaz de existir en un entorno cambiante; debe tener claramente  establecidoslos objetivos; debe involucrar a los actores dentro de un subsistema dentro de un sistema mayor de organización, y debe definir y mantener un conjunto de normas y valores, que a su vez legitiman la acción dentro del propio sistema.

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