MODELOS MIXTOS DE DEMOCRACIA

Hoy prestaremos atención a la empíricamente perceptible coexistencia de distintos modelos de democracia y a los los rasgos culturales inherentes a ellos o de los cuales son fruto.

1 LA CONEXIÓN POST MATERIALISTA. La cultura política post materialista que, de acuerdo con Inglehart, surgió en Europa Occidental y EE.UU. a partir de los años sesenta trajo consigo una amplia agenda de innovación democrática, integrando, a un nivel concreto, los elementos de la democracia participativa con elementos de la democracia del votante junto con, a un nivel abstracto, trazos de igualitarismo e individualismo. Se trata de un movimiento amplio que abarca expresiones muy diversas pero que, sin embargo, comparten algunas características comunes:

a) Comparten el interés por la personalización, las disposiciones de pequeña escala y la calidad de vida, como reacción contra la lógica de la producción en masa, las disposiciones a gran escala, y la talla única para todos.

b) Comparten un interés por la “Nueva Política” (autogobierno, de abajo hacia arriba, concreta) como reacción contra la “Vieja Política” (manejada por las élites, de arriba hacia abajo, abstracta). Sobre estos puntos, en cualquier caso, hay acuerdo entre los que apoyan la democracia participativa y los que apoyan a la democracia electoral o del votante.

2 LA TERCERA VÍA DEL ASOCIACIONALISMO. En la democracia asociativa, las asociaciones de la sociedad civil que operan intermediando entre el ciudadano y el Estado, también llamado tercer sector o de la tercera vía entre el comunalismo y el estatismo, juegan un papel muy importante. Por lo general, lo que tenemos aquí es un compromiso entre la democracia participativa y la democracia de consenso, o, en un sentido más amplio, entre una relativamente igualitaria y un enfoque relativamente jerárquico de la política y la administración pública. Originariamente, las asociaciones son iniciativas de los ciudadanos para llevar a cabo la integración de sus preocupaciones e intereses a través de la colaboración y deliberación. Sin embargo, en el desarrollo de asociaciones de la sociedad civil, la profesionalización de las prestaciones de atención y servicios a la comunidad que asumen a menudo les conduce a jugar un papel cada vez más dominante. En parte esto se debe a los procesos autónomos de la ampliación de la escala de actuación, la profesionalización y el estatismo, y en parte a una ambigüedad inherente a la sociedad civil, en la que la auto-organización y el paternalismo tienden a mezclarse. En el comunitarismo, que es la filosofía política de la tercera vía, elementos igualitarios y jerárquicos coexisten lado a lado.

3 LA CULTURA CÍVICA MODERADA La moderada “cultura cívica”, que, según Almond y Verba, es crucial para una democracia equilibrada y sostenible, es, en esencia, un compromiso entre un estilo de ciudadanía que se adapta a la democracia pendular (los ciudadanos como simples espectadores y votantes cada cierto tiempo ) y el que se adapta a la democracia de (por y para) los votantes (los ciudadanos como votantes y como jugadores participantes y activos). La cultura cívica moderada , en la que las orientaciones pasivas y activas se complementan y equilibran unas a otras, es, Desde el punto de vista de Almond y Verba, la clave para el éxito de las democracias británica y estadounidense a principios de la posguerra, con la cultura británica inclinándose más hacia la aquiescencia inherente a la democracia pendular y la cultura americana más tendente hacia el activismo inherente a la democracia electoral orientada a una participación más activa del votante.

4 EL MODELO ALPINO Aunque la democracia electoral y la democracia de consenso son modelos contradictorios en el sentido de que difieren en ambas dimensiones de la tipología, demuestran poder compaginarse bien en algunos casos, como lo hacen, por ejemplo, en Suiza. En Austria y Alemania del Sur, vemos similares, aunque menos prominentes, variantes de un modelo de consenso dominante, complementados con referendos, consultas ciudadanas, iniciativas populares, y otros elementos de la democracia electoral. Debido a su agrupación geográfica, comúnmente se le denomina “modelo alpino” aunque su específica combinación no es endémica a las altas regiones montañosas.
Durante las últimas décadas, el interés en la democracia electoral también ha ido en aumento en otras partes del área del Rin, entre ellos los Países Bajos. En Bélgica y los Países Bajos, están en alza los sondeos informales de votantes y consumidores, mientras que el incremento de los referendos formales no ha sido tan claro. En la década de 1990, las iniciativas ciudadanas y los referéndum se institucionalizaron en los Länder alemanes del norte y el este, que no habían regulado este tipo de democracia directa en las décadas anteriores. En la actualidad, todos los Länder alemanes facilitan la expresión de la democracia electoral, tanto en el nivel local como regional de gobierno. Además, en varias ciudades y regiones una versión alemana de la Nueva Gestión Pública ha sido puesta en marcha adquiriendo fuerza progresivamente..

5 LA ALTERNATIVA LATINA. A veces los referendums son utilizados ad hoc y estratégicamente como un medio para consolidar o reforzar el poder en manos de los que poseen el poder y el liderazgo en la administración. En el pasado reciente, esto era común en América Latina y los países europeos con un sistema presidencial o semipresidencial, o, al menos, un modelo altamente institucionalizado de liderazgo. El empleo de referendos latino no puede simplemente equipararse con la democracia electoral. Por el contrario,debe ser tomado como una instancia más radical de la democracia péndular de un tipo indirecto y agregativo. Es interesante observar que un modelo radicalmente opuesto de democracia – participativa e igualitaria – puede echar raíces al mismo tiempo. En América Latina, es particularmente la teología católica la liberación y el organicismo corporativista los que han demostrado incentivar esos desarrollos. Algunos de los ejemplos más llamativos de la democracia participativa han demostrado prosperar en América del Sur.

6 El MODELO REPRESENTATIVO HÍBRIDO. En algunos casos, la democracia directa juega un papel de menor importancia, mientras que el híbrido sobre todo tiende hacia la democracia representativa. Un ejemplo de ello es el movimiento para la reforma democrática que sacudió el Reino Unido bajo el Nuevo Laborismo. El modelo británico de Westminster se convirtió en menos puro y más híbrido mediante la adición de elementos que eran en realidad más adaptables a la democracia de consenso. Otro ejemplo es el movimiento por la reforma democrática que pretendió hacer de la democracia holandesa menos consensual y más mayoritaria. Si los planes de reforma se llevasen a cabo en realidad, la democracia no mayoritaria de consenso holandesa se mezclaría con elementos que son más propios de la democracia mayoritaria pendular: elementos que deberían provocar elecciones más “emocionantes” en los distritos electorales, competencia electoral más intensa entre un pequeño número de campos de batalla políticos, y un ganador que será premiado con un mayor poder político y administrativo del que ha sido habitual en la democracia de consenso de la antigüedad.

Cuanto más de cerca observamos los sistemas democráticos que existen en la realidad mayores expresiones de coexistencia e hibridación encontramos. Podemos distinguir cuatro modalidades de coexistencia y cohabitación

Demarcación – diferentes modelos tienen un efecto relativamente fuerte en dominios separados: una gran cantidad de democracia de consenso, por ejemplo, en las políticas económicas a nivel nacional, y algunos elementos de democracia participativa en la gestión más cercana a nivel local y regional (como en los Países Bajos)

Alternante los distintos modelos se acentúan en períodos diferentes: un énfasis mayor en la democracia electoral, por ejemplo, en tiempos de austeridad fiscal y un mayor énfasis en la democracia participativa en tiempos de abundancia relativa (por ejemplo la costa oeste americana).

Intercambio – diferentes modelos llegan a un acuerdo en el que se refuerzan mutuamente: la existencia de un referéndum con resultado contundente puede estimular la búsqueda de consensos, que a su vez apoyan la necesidad de esta expresión de la democracia electoral (Suiza es el caso en cuestión).

Confluencia – interpenetran modelos diferentes: elementos de la democracia de consenso y la democracia pendular, por ejemplo, pueden combinarse en un sistema de votación más o menos mezclados (como en Alemania).

En cualquiera de sus múltiples expresiones, la praxis de la democracia es siempre más rica y caprichosa que la ortodoxia doctrinal. Esta última insiste en la pureza y en la reducción de la excepción, la práctica tiende a la impureza y la hibridez. No todos los híbridos, sin embargo, tienen la misma fortuna y resultados.

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