¿Cuál es la influencia de las nuevas tecnologías en los movimientos sociales?

¿Hacia un nuevo totalitarismo global? (I)

Resultados electorales de Unidos Podemos el 26J y el cleavage centro-periferia.

Un importante factor a tener en cuenta a la hora de buscar el posible techo electoral de Podemos y sus confluencias en las Elecciones Generales, así como en el planteamiento estratégico de futuras campañas electorales, es la actitud de los españoles respecto a la organización territorial del Estado y sus posibles fórmulas alternativas.

La asunción de los issues propios del discurso nacionalista por parte de PODEMOS ha tenido como resultado afianzar el voto en Catalunya y Euskadi, donde debido al efecto global no proporcional del sistema electoral español, el coste en votos de un escaño es relativamente menor. Así en ambas comunidades PODEMOS ha conseguido ser la fuerza más votada. En Catalunya, EN COMÚ PODEM, con 848.526 votos, un 24,51 % del total, mientras que, en el País Vasco, PODEMOS/AHAL DUGU-IU-EQUO ha conseguido el apoyo del 29,05 % del electorado, 333.730 votos. Sin embargo, todo indica que el resto de la sociedad española no asume mayoritariamente las líneas argumentales y programáticas conducentes a una mayor descentralización de la organización territorial del Estado, que muy fácilmente se pueden asociar con el nacionalismo centrífugo y el independentismo debido a la creciente polarización, tanto de la agenda mediática como de la política.

resultado podemos26j

Fuente: Ministerio del Interior. http://resultados2016.infoelecciones.es/99CO/DCO99000CM.htm?lang=es

catalunya

PaisVasvo

Como puede comprobarse a lo largo de los sucesivos barómetros publicados por el CIS y más concretamente en el de mayo de 2016, solo un 23,6 %, de los españoles están a favor de que las comunidades autónomas tengan un mayor grado de autonomía que en la actualidad, incluyendo en la proporción al 10% que optaría por que se reconociese a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en estados independientes. De este modo, un 64,5% de los ciudadanos serían partidarios de que el Estado de las Autonomías permaneciese como hasta ahora o aumentase el centralismo, con un casi 19% que se declara partidario de un gobierno central único sin Autonomías.

cis042006

CIS Barómetro de abril 2016

cis052016

CIS Barómetro de mayo 2016

Según los últimos barómetros del CIS, existen otras cuestiones que preocupan seriamente a los ciudadanos como el paro, la corrupción y el fraude, los problemas de índole económica, los partidos y la política, la sanidad y la educación, mientras que los nacionalismos aparentan en la encuesta una posición prácticamente residual como problema actualmente percibido en España. Aun así, la clásica línea divisoria centro-periferia definida por Lipset y Rokkan en su ensayo Cleavage Structures, Party Systems, and Voter Alignments, parece seguir teniendo gran importancia como subyacente factor explicativo del voto y del fallo en las previsiones de las encuestas en las elecciones generales celebradas el pasado 26 de junio.

El cleavage centro periferia implica una confrontación de las regiones en los polos exteriores del Estado con las élites y burócratas de ámbito nacional. Un conflicto entre una visión centralista y homogeneizadora del Estado bajo el control de la capital y los particularismos regionalistas, con fuerte componente identitario basado en aspectos políticos, culturales y lingüísticos, que una parte de la ciudadanía periférica teme que sean absorbidos y homogeneizados por la administración y las políticas del centro. El concepto de identidad colectiva, que tanto opera en los nacionalismos centrífugos como centrípetos, implica un contenido emocional tanto más relevante en el individuo cuanto mayor sea su contribución a su definición y diferenciación como persona o como actor social. Debido al intenso contenido emocional, se trata de una línea programática de aparente fácil comprensión e inmediata asimilación por parte de la mayoría de los votantes, sea cual sea su nivel de formación y susceptible de crear espirales de conflicto y debates de creciente polarización capaces de enmascarar problemas más complejos y de más difícil explicación o justificación por parte de las formaciones políticas. Así, podemos seguir esperando en el futuro que partidos que difícilmente pueden lograr articular con coherencia y credibilidad argumentos y programas en otras áreas de vital importancia para el Estado y la ciudadanía, seguirán apelando a las banderas como cortina de humo para ocultar vergüenzas y atraer por la vía emocional a prosélitos que, con un análisis más racional, seguramente no apoyarían, por ejemplo, a partidos afectados por incontables casos aislados de corrupción de apariencia sistémica o a otros que cuando acceden a las palancas de mando tienden a ejecutar políticas reales contrarias al programa que predican.

ACREDITACIÓN FORMATIVA MÍNIMA PARA NUESTROS CARGOS POLÍTICOS

ImagenMe han llamado ELITISTA por proponer la posible conveniencia del ESTABLECIMIENTO DE UNOS CURSOS Y EXÁMENES DE ACCESO GRATUITO tanto en la matrícula como en los contenidos (celebrados ante y corregidos por un tribunal competente) QUE ACREDITEN la CAPACIDAD DE LOS POSTULANTES A CARGOS ELECTOS Y DE DESIGNACIÓN POLÍTICA, de distinto nivel y carga temática según la Institución u órgano legislativo al que pretenden acceder mediante elección. Obviamente, debemos dar por sentado, que para optar a tales acreditaciones, no ha de ser necesaria titulación previa de ninguna clase para evitar un sesgo discriminatorio hacia las personas que, por un motivo u otro, no han podido acceder previamente a terminar o iniciar unos determinados estudios.

Entiendo perfectamente que esa propuesta choque y tenga muchos detractores en un PAÍS DONDE SE DESPRECIA SISTEMÁTICAMENTE LA FORMACIÓN ACADÉMICA DE LAS PERSONAS, donde se tienen que ocultar titulaciones y acreditaciones en los currículums para evitar que un “lumbreras” a medio alfabetizar en gestión de recursos humanos te evalúe como sobretitulado para el puesto y donde la expresión cultural que más mola suele ser la más populachera, especialmente si está relacionada con “furbo”, toros y juerga parda bacanalera. Un entorno donde se alcanza el culmen de la popularidad y el común aplauso, el “es de los nuestros, der pueblo” si aderezas tu estilo con discursos, argumentaciones, formas y maneras de reality show del mas quinqui. Y es que “semos asin, de bare”. No acabo de tener claro si realmente distamos mucho del diagnóstico que realizó Ortega y Gasset, rondando un siglo ha, sobre las masas de esta cainita piel de toro y aledaños…

En principio, PARECE LÓGICO QUE A AQUELLAS PERSONAS QUE PRETENDEN REPRESENTAR A LA CIUDADANÍA y gestionar los asuntos públicos SE LES PIDA UN MÍNIMO DE INTERÉS Y ESFUERZO POR ADQUIRIR LOS CONOCIMIENTOS NECESARIOS para el correcto desempeño de las funciones a las que aspiran. Obviamente, la importancia capital de los asuntos que se gestionan desde el poder político a sus distintos niveles, justifica la necesidad de ciertos conocimientos y capacidades intelectuales y cognitivas mínimas a los individuos que pretenden ostentar dichos cargos.

A LOS QUE MENOSPRECIAN TANTO LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN DE NUESTRA CLASE POLÍTICA, les recuerdo que una de las funciones básicas de la pedagogía es TRANSFORMAR LOS TALENTOS DE LOS INDIVIDUOS EN LAS COMPETENCIAS Y HABILIDADES NECESARIAS PARA DESEMPEÑAR LAS FUNCIONES A LAS QUE ASPIRAN Y SE LES ASIGNAN.

Desde el enfoque sociológico FUNCIONALISTA se ha desarrollado la TEORÍA DEL CAPITAL HUMANO, según el cual la formación es una forma fundamental de capital acumulado en el ser humano, una inversión que acaba produciendo rendimientos tanto en el plano económico como a nivel social ya que el tiempo y recursos invertidos en educación, aumenta la productividad de los individuos en todos los aspectos.

Pero aunque pongamos en tela de juicio la teoría funcionalista, desde la perspectiva de la TEORÍA DE LAS SEÑALES, aunque a través de las titulaciones no dispongamos de información perfecta sobre las capacidades políticas, técnicas y cognitivas de los candidatos a un determinado cargo, aunque demos por supuesto que los títulos educativos y las acreditaciones formativas de los individuos no guardan relación directa con la productividad de estos, LAS ACREDITACIONES FORMATIVAS Y EDUCATIVAS REFLEJAN CARACTERÍSTICAS COMO LA INTELIGENCIA, LA DETERMINACIÓN, LA PACIENCIA, LA DISCIPLINA Y OTRASCOMPETENCIAS DETERMINANTES PARA EL RENDIMIENTO Y CORRECTO DESEMPEÑO del cargo público de designación política. Así que supongo que habida cuenta de la trascendencia y vital importancia de los asuntos sobre los que han de despachar y legislar los postulantes a cargo político, NO DEBERÍA PARECER TEMERARIO, DISCRIMINATORIO, ELITISTA, PIJO O PEDANTE EXIGIR UNA ACREDITACIÓN OFICIAL DE CAPACIDADES Y CONOCIMIENTOS MÍNIMOS, ADECUADOS AL NIVEL DEL CARGO AL QUE ASPIRAN, A NUESTROS POLÍTICOS.

NEOPATRIMONIALISMO, un término para describir el funcionamiento político de España y sus 17 Comunidades Autónomas

CapturaEl concepto “Neopatrimonialismo” describe la coexistencia e interacción de instituciones formales e informales, o conductas y procedimientos informales generalizados dentro de un sistema político formal como un Estado moderno. Es un sistema en el que existen dos lógicas y patrones institucionales actuando a la vez y en paralelo: el sistema patrimonial de gobierno personalista, el clientelismo y el patronazgo, junto con el sistema legal-racional del Estado moderno. Además, las dos esferas tienden a fusionarse de modo que  el sistema patrimonial (de gobierno personal) penetra en el sistema legal-racional, tergiversa su lógica, sus funciones y sus actuaciones. Como las instituciones y los comportamientos formales e informales están íntimamente ligados entre sí de diversas maneras y en distintos grados y esta mezcla se institucionaliza. Los sistemas neopatrimonialistas se caracterizan por el clientelismo, que puede describirse como el procedimiento a través del cual los patrones mantienen su status de poder basado en la concesión de favores personales relacionados con la distribución de puestos de trabajo en el sector público o el reparto de los recursos públicos, a través de la concesión de licencias, contratos y proyectos. Así, el clientelismo es una forma de dependencia basada en el poder para distribuir de una forma desigual los recursos relacionados con la gestión de lo público que son usados en beneficio mutuo.Esto va unido a la concentración sistemática del poder político en manos de un pequeño número de individuos que actúan como mecenas. La privatización y la distribución de bienes públicos a sus clientes son factores esenciales para la estabilización y el mantenimiento de su poder.

Sin embargo, esto no impide que las redes de clientelismo puedan cambiar en parte a lo largo del tiempo. Con el Presidente en la parte superior, las redes neopatrimoniales a menudo tienen una estructura piramidal. Esto es debido a que los miembros de alto rango en el aparato estatal tienen la posibilidad de “privatizar” los cargos públicos a cuya designación  tienen acceso nombrando a amigos, socios o miembros de la familia. Con los subordinados en cada nivel reclutando sus propios clientes en los niveles por debajo de ellos, extensas redes emergen. Esto, sin embargo, no significa necesariamente que tales sistemas sean siempre totalmente centralizados. También podría ser que las diferentes redes de poder compitan por el poder, teniendo así capturadas para distintos clanes diferentes instituciones del Estado.

O´Neil distingue cuatro elementos fundamentales (que podríamos resumir en tres) en los estados neopatrimoniales:

  • Hibridación institucional. Las instituciones informales son una característica de todas las sociedades humanas, por lo tanto existen junto a instituciones formales en todos los Estados. Los estados neopatrimoniales se distinguen por la existencia y habitual prevalencia de normas y prácticas patrimoniales informales junto a las normas o instituciones jurídico-racionales formales.
  • Existencia a un tiempo de instituciones patrimoniales y legales-racionales. En los regímenes puramente patrimoniales al estilo de las monarquías absolutas, la cuestión de la legitimidad de las prácticas patrimoniales no se plantea porque no existe ninguna distinción entre la esfera pública y la privada. En los estados neopatrimoniales, sin embargo, las prácticas patrimoniales utilizan e instrumentalizan las instituciones jurídico-racionales propias de las democracias liberales. Por lo tanto, los estados neopatrimoniales se distinguen por la existencia de instituciones racionales-legales formales disfuncionales junto a las normas patrimoniales informales y el compromiso retórico de las élites para la separación de las esferas pública y privada.
  • Importancia relativa de las instituciones formales e informales: Todos los estados modernos muestran prácticas que pueden caracterizarse como patrimoniales. Los estados neopatrimoniales se distinguen por una lógica patrimonial generalizada y, a menudo, predominante sobre la jurídico-racional.
  • Incompatibilidad institucional: En sistemas políticos estables, las instituciones formales e informales rigen generalmente las reglas del juego político de forma complementaria. En los estados neopatrimoniales no sólo se carece de un conjunto común de reglas predecibles, sino que las reglas formales e informales son frecuentemente contradictorias. Esto permite la impugnación de las reglas legítimas del juego y produce incertidumbre acerca de las reglas que prevalecerán y se harán cumplir. En lugar de venir definidos por la ausencia de normas, los estados neopatrimoniales se distinguen por la presencia de múltiples y contradictorias normas o instituciones.

De este modo, el patrimonialismo y la informalidad propias de los estados neopatrimoniales se expresa a través de tres características básicas fundamentales para la comprensión de otros funcionamientos y dinámicas en su seno.

  • Escasa o nula separación de las esferas pública y privada: Esto da lugar a la apropiación privada de lo público y el uso de recursos públicos para, entre otras cosas, la legitimación política. También está íntimamente relacionada con otras prácticas como el clientelismo, el nepotismo, las relaciones de intercambio horizontales y la corrupción.
  • Primacía de los vínculos verticales sobre los horizontales: Combinando la débil separación de las esferas pública y privada con la primacía de la jerarquía vertical se obtiene como resultado el clientelismo sistémico que se ve reforzado también por la naturaleza de suma cero propia de la competencia neopatrimonial por el poder en el Estado. Esto hace que sea imperativo para los patrones y la clientela mantener sus relaciones y la estructura: para los patrones, debido a su necesidad de mantener su posición y su apoyo por parte de las bases; para los clientes, debido a la ausencia de servicios públicos confiables y universales así como mecanismos que actúen como redes de seguridad
  • Personalismo: El personalismo impregna a los estados neopatrimoniales y se expresa tanto en la forma de liderazgo (“presidencialismo”) y en la naturaleza del poder y las relaciones en toda la sociedad. Los estados neopatrimoniales tienden a ser presidencialistas. Esto no se refiere solo al sistema político formal, sino al hecho de que el poder tiende a concentrarse en una sola persona que domina el aparato del Estado y está por encima de sus leyes. Algunos autores se refieren a este fenómeno como el “liderazgo del hombre grande o fuerte” cuyas características tinden a replicarse en todos los niveles y aspectos de la sociedad.

Todo ello da lugar a una lógica política particular: los líderes y sus oponentes utilizan instituciones formales (el Estado) y reglas, normas y prácticas informales, (como el personalismo, el clientelismo, el control centralizado de facto de los recursos del Estado, etc.) para obtener legitimidad y ventaja en una competición de tipo winner-takes-all por el control del Estado.

CONSULTAS:

Anastasios Karasavvoglou • Serdar Ongan •Persefoni Polychronidou Editors.  EU Crisis and the Role of the Periphery

O’Neil,Tam Neopatrimonialism and public sector performance and reform http://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/4393.pdf