¿Hacia un nuevo totalitarismo global?

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Crisis económica 2008-2015. Fuente imagen: Wikipedia

En el ensayo escrito junto a Zygmunt Bauman, Estado de Crisis, Carlo Bordoni define la “postdemocracia” como una crisis de igualización y trivialización de los procesos democráticos, en los que la política va perdiendo progresivamente contacto con los ciudadanos, desembocando en un estado de incomodidad y hastío que puede ser definido como “antipolítica”. Actualmente suele hablarse de antipolítica en relación con las diversas movilizaciones de ciudadanos, empobrecidos y progresivamente despojados de sus derechos laborales y sociales, indignados contra la corrupción, los escándalos en la administración pública y en la mayoría de partidos políticos, así como con los tratos de favor hacia determinadas corporaciones o sectores empresariales tradicionalmente provisores de suculentas puertas giratorias a los cargos políticos que legislan o reglamentan a su dictado. El efecto de todo ello es una profunda irritación, seguida del alejamiento de una esfera política que se considera inútil y que produce sensaciones de desazón y repugnancia. Ese malestar, en combinación con otros factores, abre una ruta directa hacia los autoritarismos de los que podemos encontrar ilustrativos y trágicos ejemplos en la Europa del primer tercio del siglo pasado.

Algunos de los efectos más característicos de la etapa postdemocrática señalados por Bordoni son:

La desregulación económica, que significa una disminución o cancelación de las capacidades normativas de los Estados para implementar medidas correctoras de los fallos del mercado, así como aquellas tendentes a orientar la economía hacia la satisfacción equitativa y sostenible de las necesidades sociales. Esta desregulación acaba suponiendo la supremacía de los mercados financieros globalizados. Se trata de un proceso ambiguo destinado a la progresiva eliminación de los poderes y controles públicos al que se pretende revestir de un sentido subyacente de “liberación” de las normas y poderes coercitivos del Estado. Es el primer paso hacia el neoliberalismo privatizador de los servicios públicos y drástico reductor del estado de bienestar y de los derechos sociales en aras de unos presupuestos, a nivel macro, sacrosantamente equilibrados. Haciendo olvidar que el Estado no es una empresa privada, cuyo principal objetivo es generar dividendos, sino una red de Administraciones Públicas controladas, en última instancia, por Legislativos elegidos democráticamente cuya finalidad debe ser (entre otras) proporcionar servicios sociales con espíritu equitativo, corregir los fallos del mercado y redistribuir la riqueza.

Una progresiva disminución en la participación política habitual de los ciudadanos, incluyendo los periodos electorales, que ha llegado a ser considerada frecuentemente como “normal”.

La vuelta del liberalismo económico más salvaje (neoliberalismo), que confía al sector privado una parte creciente de las funciones del Estado y de la gestión de los servicios públicos, orientados a través de los mismos criterios de rendimiento económico que una empresa privada. Incluso en los casos en que dichos criterios resulten indeseables para el Interés General y el Bien Común o los servicios prestados tengan difícil objetivación económica pese a resultar imprescindibles para la sociedad y el individuo, como es el caso de los bienes de naturaleza pública.

La reducción de las inversiones públicas junto con el decremento y decadencia del Estado del Bienestar, quedando reducido éste a una serie de servicios básicos de carácter asistencial y caritativo, solo para los más pobres y en circunstancias excepcionales, no como derechos generalizados inherentes a la condición de ciudadanía.

La preponderancia de los lobbies, que incrementan su poder y capacidad para diseñar políticas en la dirección conveniente a sus intereses, aunque estos puedan colisionar contra el Interés General.

La política como espectáculo de masas, en el que las técnicas de marketing y publicidad adquieren un papel preponderante se utilizan para promover el consenso en torno al predominio de la figura de un líder en el que el talento, el carisma y la integridad son menos importantes que los estudios de mercado, el poder de la imagen y una estrategia comunicativa precisa diseñada por los mejores y más caros asesores, frecuentemente externos a los partidos.

El mantenimiento de los aspectos meramente formales de la democracia para conservar la apariencia de unas libertades y derechos ciudadanos garantizados.

Por su parte, Charles Tilly, con el término “desdemocratización” describe la cancelación efectiva de determinadas prerrogativas democráticas, frecuentemente solo por un corto periodo de tiempo, para afrontar acontecimientos excepcionales tales como terrorismo, o desastres naturales. Aunque estos periodos son susceptibles de ir dilatándose, como recientemente ha ocurrido en Francia a causa de la amenaza terrorista de Daesh. Complementariamente, mientras que la “desdemocratización” se evidencia ante la opinión pública con la excusa de la excepcionalidad, el concepto de postdemocracia describe un proceso solapado, presentado como la forma más natural de garantizar las libertades formales mientras que, de hecho, las degrada y las vacía de sus contenidos sustantivos y democráticos reales. Ambos procesos pueden actuar solos o conjuntamente, teniendo como efecto la pérdida progresiva de los derechos y libertades conseguidos a través de una larga e histórica lucha de generaciones.

Wolfgang Streeck, sugiere que la actual crisis económica y financiera global es una consecuencia directa del fracaso de los sistemas democráticos a la hora de controlar los excesos y los fallos del mercado, mientras que, seguramente, haya sido una crisis inducida o reconducida para incrementar la desigualdad social y reducir la democracia a nivel global, especialmente en cuanto a su capacidad de fiscalización y control de los mercados y del poder de las corporaciones globalistas. Varios hechos constatados refuerzan este enfoque: las privatizaciones generalizadas en nombre del progreso, los beneficios y la eficiencia; la retirada de capitales invertidos en diversas áreas estratégicas de los intereses nacionales y su desmaterialización en la vorágine de los mercados financieros; el colapso inducido de los modelos keynesianos, que implican una intervención de los gobiernos en la economía y su nada inocente sustitución dogmática por los dictados hayekianos. Así, el presente declive generalizado de la democracia sustantiva a nivel global es debido, principalmente, a la crisis del Estado, a su incapacidad para actuar como un interlocutor potente y decisivo como mediador social, como regulador de la economía y como provisor de seguridad, siendo progresivamente sustituidos los sistemas sanitarios y de seguridad social por consorcios aseguradores privados habitualmente controlados por la gran banca. La desmaterialización del capital, su transformación y licuefacción en productos financieros que pueden ser transferidos en milisegundos de un punto a otro del globo e invertidos en activos materiales e inmateriales diversificados, rompe con la tradición de una economía en la que el capital adoptaba una forma visible y concreta, más o menos integrado en un territorio y susceptible de ser controlado o supervisado por alguna forma de poder político.

En este contexto, el vacío de poder que el Estado deja, es rápidamente ocupado por la élite corporativa global, que lo ejerce sin ningún tipo de control democrático ni institucional con el único fin de aumentar sus beneficios y su poder en una espiral retroalimentada en la que los daños colaterales o externalidades negativas generadas, seas estas cuales sean, son consideradas siempre como asumibles en aras del Beneficio, el fin último de toda corporación capitalista.

Luis Suarez-Villa, en Corporate Power, Oligopolies, and the Crisis of the State, acuña el término “corporatocracia” para describir la crisis del Estado como consecuencia del abrumador poder y prevalencia que los intereses de las corporaciones tienen sobre los gobiernos y los individuos. Dicho poder, implica una servidumbre y sumisión de las líneas maestras de la gestión pública, ante todo y por encima del Interés Público, a las directrices e intereses corporativos marcados por la oligarquía, a través de la financiación de partidos políticos, lobbies, conglomerados de medios de comunicación, Think Tanks y agentes en los altos puestos de responsabilidad de las administraciones, convenientemente sintonizados a través de mecanismos de puertas giratorias y clientelares. De este modo, los intereses corporativos ejercen una influencia decisiva que afecta a todos los aspectos de nuestra existencia: el tipo de gobierno, así como a sus capacidades para diseñar y ejecutar políticas; nuestro bienestar y salud como individuos y como sociedad; la forma en la que vivimos y trabajamos; lo que sabemos y lo que creemos saber; nuestras relaciones interpersonales, y las interacciones con el entorno físico que sustenta la vida en el planeta. La íntima asociación de la neo oligarquía con un capital corporativo oligopolístico cada vez más financiarizado y poderoso ha conseguido que ninguna nación, cultura, región, grupo o comunidad en el mundo pueda considerarse fuera de su alcance e influencia política y económica. Gran parte de la riqueza, el poder y los privilegios de esta neo oligarquía se sustenta en el traslado de sus pérdidas y riesgos al Estado y a los contribuyentes. Para que esto pueda seguir siendo así resulta esencial alinear los intereses de los políticos, a todos los niveles, con los del oligopolismo corporativo, principalmente, mediante tres vehículos de influencia que ya se han apuntado anteriormente: la financiación de partidos políticos; el lobbying, y las distintas modalidades de “puertas giratorias”.

La influencia combinada del poder de la neo oligarquía y el poder oligopolístico sobre la gobernanza, la política, los sistemas judiciales, los medios de comunicación, el sistema financiero, la producción y otras áreas estratégicas, provoca una continua disminución de la justicia social y la equidad. Cuantos más aspectos de la sociedad y la política pasan a ser controlados por la neo oligarquía y los oligopolios, más se resiente el Interés General y el buen gobierno. La corporatocracia, proporciona la plataforma y los medios para conseguir este, para la inmensa mayoría de los ciudadanos, trágico resultado, actuando en combinación con otros factores que están en el núcleo de la crisis del Estado.

Adaptando a este contexto la definición con la que Juan J. Linz describe el totalitarismo, podemos afirmar que estamos en una etapa que podríamos considerar, como mínimo, de pre totalitarista, en la que el clásico modelo de totalitarismo ejercido por el Estado, o las facciones políticas que lo controlen, está siendo sustituido por un totalitarismo de mercado o corporativo privado, más sutil, aunque no menos dañino y despiadado en sus efectos finales agregados. Linz define a un régimen como totalitario cuando las siguientes circunstancias ocurren al mismo tiempo: una ideología imperante exclusiva; un único partido de masas que puede compartir el poder y el control con otras organizaciones afines; el poder está concentrado en uno o varios individuos y colaboradores que no rinden cuentas o no asumen responsabilidades ante la amplia mayoría de la ciudadanía ni se someten al escrutinio de unas elecciones competitivas capaces de cambiar el modelo imperante a través de medios legales. Cuando alguna de estas características no se produce, el régimen puede ser definido como pre, o post totalitario.

Actualmente, como hemos visto, el capitalismo neoliberal es un modelo económico y político generalizado e imperante a nivel mundial de cuya influencia decisiva ningún Estado puede escapar. En cuanto a la existencia de un partido único, de facto, en la inmensa mayoría de democracias liberales a nivel mundial, casi todos los partidos políticos con posibilidades reales de alcanzar las palancas del poder, prácticamente en todos los niveles de gobierno, dependen, en alguna medida, de los recursos proporcionados por los plutócratas locales o las corporaciones globalistas que, por si fuera poco, están en situación de ejercer un control profundo y opaco sobre los procesos de selección de cuadros en partidos e instituciones, no solo proporcionando, o denegando, recursos sino también promocionando a los elementos tecnocráticos afines a sus intereses en las cúpulas de los partidos y en las élites de los gobiernos. Por ello, suele resultar prácticamente imposible que representantes políticos o partidos que supongan una amenaza real al poder oligárquico, puedan alcanzar palancas de mando o cotas de poder realmente significativas. De este modo, los principales partidos políticos, acaban sintonizando siempre, variando tales o cuales aspectos cosméticos destinados al marketing electoral, con las mismas ideas esenciales o, en última instancia, actuando de manera prácticamente idéntica, por lo que los procesos electorales acaban convirtiéndose en, o percibiéndose por la ciudadanía como, poco menos que irrelevantes o una pérdida de tiempo destinada a legitimar formalmente una tiranía impuesta por la neo oligarquía.

Resultados electorales de Unidos Podemos el 26J y el cleavage centro-periferia.

Un importante factor a tener en cuenta a la hora de buscar el posible techo electoral de Podemos y sus confluencias en las Elecciones Generales, así como en el planteamiento estratégico de futuras campañas electorales, es la actitud de los españoles respecto a la organización territorial del Estado y sus posibles fórmulas alternativas.

La asunción de los issues propios del discurso nacionalista por parte de PODEMOS ha tenido como resultado afianzar el voto en Catalunya y Euskadi, donde debido al efecto global no proporcional del sistema electoral español, el coste en votos de un escaño es relativamente menor. Así en ambas comunidades PODEMOS ha conseguido ser la fuerza más votada. En Catalunya, EN COMÚ PODEM, con 848.526 votos, un 24,51 % del total, mientras que, en el País Vasco, PODEMOS/AHAL DUGU-IU-EQUO ha conseguido el apoyo del 29,05 % del electorado, 333.730 votos. Sin embargo, todo indica que el resto de la sociedad española no asume mayoritariamente las líneas argumentales y programáticas conducentes a una mayor descentralización de la organización territorial del Estado, que muy fácilmente se pueden asociar con el nacionalismo centrífugo y el independentismo debido a la creciente polarización, tanto de la agenda mediática como de la política.

resultado podemos26j

Fuente: Ministerio del Interior. http://resultados2016.infoelecciones.es/99CO/DCO99000CM.htm?lang=es

catalunya

PaisVasvo

Como puede comprobarse a lo largo de los sucesivos barómetros publicados por el CIS y más concretamente en el de mayo de 2016, solo un 23,6 %, de los españoles están a favor de que las comunidades autónomas tengan un mayor grado de autonomía que en la actualidad, incluyendo en la proporción al 10% que optaría por que se reconociese a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en estados independientes. De este modo, un 64,5% de los ciudadanos serían partidarios de que el Estado de las Autonomías permaneciese como hasta ahora o aumentase el centralismo, con un casi 19% que se declara partidario de un gobierno central único sin Autonomías.

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CIS Barómetro de abril 2016

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CIS Barómetro de mayo 2016

Según los últimos barómetros del CIS, existen otras cuestiones que preocupan seriamente a los ciudadanos como el paro, la corrupción y el fraude, los problemas de índole económica, los partidos y la política, la sanidad y la educación, mientras que los nacionalismos aparentan en la encuesta una posición prácticamente residual como problema actualmente percibido en España. Aun así, la clásica línea divisoria centro-periferia definida por Lipset y Rokkan en su ensayo Cleavage Structures, Party Systems, and Voter Alignments, parece seguir teniendo gran importancia como subyacente factor explicativo del voto y del fallo en las previsiones de las encuestas en las elecciones generales celebradas el pasado 26 de junio.

El cleavage centro periferia implica una confrontación de las regiones en los polos exteriores del Estado con las élites y burócratas de ámbito nacional. Un conflicto entre una visión centralista y homogeneizadora del Estado bajo el control de la capital y los particularismos regionalistas, con fuerte componente identitario basado en aspectos políticos, culturales y lingüísticos, que una parte de la ciudadanía periférica teme que sean absorbidos y homogeneizados por la administración y las políticas del centro. El concepto de identidad colectiva, que tanto opera en los nacionalismos centrífugos como centrípetos, implica un contenido emocional tanto más relevante en el individuo cuanto mayor sea su contribución a su definición y diferenciación como persona o como actor social. Debido al intenso contenido emocional, se trata de una línea programática de aparente fácil comprensión e inmediata asimilación por parte de la mayoría de los votantes, sea cual sea su nivel de formación y susceptible de crear espirales de conflicto y debates de creciente polarización capaces de enmascarar problemas más complejos y de más difícil explicación o justificación por parte de las formaciones políticas. Así, podemos seguir esperando en el futuro que partidos que difícilmente pueden lograr articular con coherencia y credibilidad argumentos y programas en otras áreas de vital importancia para el Estado y la ciudadanía, seguirán apelando a las banderas como cortina de humo para ocultar vergüenzas y atraer por la vía emocional a prosélitos que, con un análisis más racional, seguramente no apoyarían, por ejemplo, a partidos afectados por incontables casos aislados de corrupción de apariencia sistémica o a otros que cuando acceden a las palancas de mando tienden a ejecutar políticas reales contrarias al programa que predican.

ACREDITACIÓN FORMATIVA MÍNIMA PARA NUESTROS CARGOS POLÍTICOS

ImagenMe han llamado ELITISTA por proponer la posible conveniencia del ESTABLECIMIENTO DE UNOS CURSOS Y EXÁMENES DE ACCESO GRATUITO tanto en la matrícula como en los contenidos (celebrados ante y corregidos por un tribunal competente) QUE ACREDITEN la CAPACIDAD DE LOS POSTULANTES A CARGOS ELECTOS Y DE DESIGNACIÓN POLÍTICA, de distinto nivel y carga temática según la Institución u órgano legislativo al que pretenden acceder mediante elección. Obviamente, debemos dar por sentado, que para optar a tales acreditaciones, no ha de ser necesaria titulación previa de ninguna clase para evitar un sesgo discriminatorio hacia las personas que, por un motivo u otro, no han podido acceder previamente a terminar o iniciar unos determinados estudios.

Entiendo perfectamente que esa propuesta choque y tenga muchos detractores en un PAÍS DONDE SE DESPRECIA SISTEMÁTICAMENTE LA FORMACIÓN ACADÉMICA DE LAS PERSONAS, donde se tienen que ocultar titulaciones y acreditaciones en los currículums para evitar que un “lumbreras” a medio alfabetizar en gestión de recursos humanos te evalúe como sobretitulado para el puesto y donde la expresión cultural que más mola suele ser la más populachera, especialmente si está relacionada con “furbo”, toros y juerga parda bacanalera. Un entorno donde se alcanza el culmen de la popularidad y el común aplauso, el “es de los nuestros, der pueblo” si aderezas tu estilo con discursos, argumentaciones, formas y maneras de reality show del mas quinqui. Y es que “semos asin, de bare”. No acabo de tener claro si realmente distamos mucho del diagnóstico que realizó Ortega y Gasset, rondando un siglo ha, sobre las masas de esta cainita piel de toro y aledaños…

En principio, PARECE LÓGICO QUE A AQUELLAS PERSONAS QUE PRETENDEN REPRESENTAR A LA CIUDADANÍA y gestionar los asuntos públicos SE LES PIDA UN MÍNIMO DE INTERÉS Y ESFUERZO POR ADQUIRIR LOS CONOCIMIENTOS NECESARIOS para el correcto desempeño de las funciones a las que aspiran. Obviamente, la importancia capital de los asuntos que se gestionan desde el poder político a sus distintos niveles, justifica la necesidad de ciertos conocimientos y capacidades intelectuales y cognitivas mínimas a los individuos que pretenden ostentar dichos cargos.

A LOS QUE MENOSPRECIAN TANTO LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN DE NUESTRA CLASE POLÍTICA, les recuerdo que una de las funciones básicas de la pedagogía es TRANSFORMAR LOS TALENTOS DE LOS INDIVIDUOS EN LAS COMPETENCIAS Y HABILIDADES NECESARIAS PARA DESEMPEÑAR LAS FUNCIONES A LAS QUE ASPIRAN Y SE LES ASIGNAN.

Desde el enfoque sociológico FUNCIONALISTA se ha desarrollado la TEORÍA DEL CAPITAL HUMANO, según el cual la formación es una forma fundamental de capital acumulado en el ser humano, una inversión que acaba produciendo rendimientos tanto en el plano económico como a nivel social ya que el tiempo y recursos invertidos en educación, aumenta la productividad de los individuos en todos los aspectos.

Pero aunque pongamos en tela de juicio la teoría funcionalista, desde la perspectiva de la TEORÍA DE LAS SEÑALES, aunque a través de las titulaciones no dispongamos de información perfecta sobre las capacidades políticas, técnicas y cognitivas de los candidatos a un determinado cargo, aunque demos por supuesto que los títulos educativos y las acreditaciones formativas de los individuos no guardan relación directa con la productividad de estos, LAS ACREDITACIONES FORMATIVAS Y EDUCATIVAS REFLEJAN CARACTERÍSTICAS COMO LA INTELIGENCIA, LA DETERMINACIÓN, LA PACIENCIA, LA DISCIPLINA Y OTRASCOMPETENCIAS DETERMINANTES PARA EL RENDIMIENTO Y CORRECTO DESEMPEÑO del cargo público de designación política. Así que supongo que habida cuenta de la trascendencia y vital importancia de los asuntos sobre los que han de despachar y legislar los postulantes a cargo político, NO DEBERÍA PARECER TEMERARIO, DISCRIMINATORIO, ELITISTA, PIJO O PEDANTE EXIGIR UNA ACREDITACIÓN OFICIAL DE CAPACIDADES Y CONOCIMIENTOS MÍNIMOS, ADECUADOS AL NIVEL DEL CARGO AL QUE ASPIRAN, A NUESTROS POLÍTICOS.

NEOPATRIMONIALISMO, un término para describir el funcionamiento político de España y sus 17 Comunidades Autónomas

CapturaEl concepto “Neopatrimonialismo” describe la coexistencia e interacción de instituciones formales e informales, o conductas y procedimientos informales generalizados dentro de un sistema político formal como un Estado moderno. Es un sistema en el que existen dos lógicas y patrones institucionales actuando a la vez y en paralelo: el sistema patrimonial de gobierno personalista, el clientelismo y el patronazgo, junto con el sistema legal-racional del Estado moderno. Además, las dos esferas tienden a fusionarse de modo que  el sistema patrimonial (de gobierno personal) penetra en el sistema legal-racional, tergiversa su lógica, sus funciones y sus actuaciones. Como las instituciones y los comportamientos formales e informales están íntimamente ligados entre sí de diversas maneras y en distintos grados y esta mezcla se institucionaliza. Los sistemas neopatrimonialistas se caracterizan por el clientelismo, que puede describirse como el procedimiento a través del cual los patrones mantienen su status de poder basado en la concesión de favores personales relacionados con la distribución de puestos de trabajo en el sector público o el reparto de los recursos públicos, a través de la concesión de licencias, contratos y proyectos. Así, el clientelismo es una forma de dependencia basada en el poder para distribuir de una forma desigual los recursos relacionados con la gestión de lo público que son usados en beneficio mutuo.Esto va unido a la concentración sistemática del poder político en manos de un pequeño número de individuos que actúan como mecenas. La privatización y la distribución de bienes públicos a sus clientes son factores esenciales para la estabilización y el mantenimiento de su poder.

Sin embargo, esto no impide que las redes de clientelismo puedan cambiar en parte a lo largo del tiempo. Con el Presidente en la parte superior, las redes neopatrimoniales a menudo tienen una estructura piramidal. Esto es debido a que los miembros de alto rango en el aparato estatal tienen la posibilidad de “privatizar” los cargos públicos a cuya designación  tienen acceso nombrando a amigos, socios o miembros de la familia. Con los subordinados en cada nivel reclutando sus propios clientes en los niveles por debajo de ellos, extensas redes emergen. Esto, sin embargo, no significa necesariamente que tales sistemas sean siempre totalmente centralizados. También podría ser que las diferentes redes de poder compitan por el poder, teniendo así capturadas para distintos clanes diferentes instituciones del Estado.

O´Neil distingue cuatro elementos fundamentales (que podríamos resumir en tres) en los estados neopatrimoniales:

  • Hibridación institucional. Las instituciones informales son una característica de todas las sociedades humanas, por lo tanto existen junto a instituciones formales en todos los Estados. Los estados neopatrimoniales se distinguen por la existencia y habitual prevalencia de normas y prácticas patrimoniales informales junto a las normas o instituciones jurídico-racionales formales.
  • Existencia a un tiempo de instituciones patrimoniales y legales-racionales. En los regímenes puramente patrimoniales al estilo de las monarquías absolutas, la cuestión de la legitimidad de las prácticas patrimoniales no se plantea porque no existe ninguna distinción entre la esfera pública y la privada. En los estados neopatrimoniales, sin embargo, las prácticas patrimoniales utilizan e instrumentalizan las instituciones jurídico-racionales propias de las democracias liberales. Por lo tanto, los estados neopatrimoniales se distinguen por la existencia de instituciones racionales-legales formales disfuncionales junto a las normas patrimoniales informales y el compromiso retórico de las élites para la separación de las esferas pública y privada.
  • Importancia relativa de las instituciones formales e informales: Todos los estados modernos muestran prácticas que pueden caracterizarse como patrimoniales. Los estados neopatrimoniales se distinguen por una lógica patrimonial generalizada y, a menudo, predominante sobre la jurídico-racional.
  • Incompatibilidad institucional: En sistemas políticos estables, las instituciones formales e informales rigen generalmente las reglas del juego político de forma complementaria. En los estados neopatrimoniales no sólo se carece de un conjunto común de reglas predecibles, sino que las reglas formales e informales son frecuentemente contradictorias. Esto permite la impugnación de las reglas legítimas del juego y produce incertidumbre acerca de las reglas que prevalecerán y se harán cumplir. En lugar de venir definidos por la ausencia de normas, los estados neopatrimoniales se distinguen por la presencia de múltiples y contradictorias normas o instituciones.

De este modo, el patrimonialismo y la informalidad propias de los estados neopatrimoniales se expresa a través de tres características básicas fundamentales para la comprensión de otros funcionamientos y dinámicas en su seno.

  • Escasa o nula separación de las esferas pública y privada: Esto da lugar a la apropiación privada de lo público y el uso de recursos públicos para, entre otras cosas, la legitimación política. También está íntimamente relacionada con otras prácticas como el clientelismo, el nepotismo, las relaciones de intercambio horizontales y la corrupción.
  • Primacía de los vínculos verticales sobre los horizontales: Combinando la débil separación de las esferas pública y privada con la primacía de la jerarquía vertical se obtiene como resultado el clientelismo sistémico que se ve reforzado también por la naturaleza de suma cero propia de la competencia neopatrimonial por el poder en el Estado. Esto hace que sea imperativo para los patrones y la clientela mantener sus relaciones y la estructura: para los patrones, debido a su necesidad de mantener su posición y su apoyo por parte de las bases; para los clientes, debido a la ausencia de servicios públicos confiables y universales así como mecanismos que actúen como redes de seguridad
  • Personalismo: El personalismo impregna a los estados neopatrimoniales y se expresa tanto en la forma de liderazgo (“presidencialismo”) y en la naturaleza del poder y las relaciones en toda la sociedad. Los estados neopatrimoniales tienden a ser presidencialistas. Esto no se refiere solo al sistema político formal, sino al hecho de que el poder tiende a concentrarse en una sola persona que domina el aparato del Estado y está por encima de sus leyes. Algunos autores se refieren a este fenómeno como el “liderazgo del hombre grande o fuerte” cuyas características tinden a replicarse en todos los niveles y aspectos de la sociedad.

Todo ello da lugar a una lógica política particular: los líderes y sus oponentes utilizan instituciones formales (el Estado) y reglas, normas y prácticas informales, (como el personalismo, el clientelismo, el control centralizado de facto de los recursos del Estado, etc.) para obtener legitimidad y ventaja en una competición de tipo winner-takes-all por el control del Estado.

CONSULTAS:

Anastasios Karasavvoglou • Serdar Ongan •Persefoni Polychronidou Editors.  EU Crisis and the Role of the Periphery

O’Neil,Tam Neopatrimonialism and public sector performance and reform http://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/4393.pdf

SER Y COSMOS

PILARES DE LA CREACIÓN

Los Pilares de la Creación

CARL SAGAN: “Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas más galaxias que personas”
Y, sin embargo:
“No te di Adán, ni puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y tu designio. La naturaleza limitada de los otros se halla limitada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinaras sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado… No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que – casi libre y soberano y artífice de ti mismo – te plasmaras y esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás – de acuerdo con la decisión de tu voluntad – regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas
PICO DELLA MIRÁNDOLA, Oratio de hominis dignitate.
Para, tal vez:
“Aquellos que habían comenzado el experimento, hacía tanto tiempo, no eran hombres… ni siquiera remotamente humanos. Pero habían tenido cuerpo y sangre, y alguna vez también miraron a través de las profundidades del espacio, sintiendo temor, y admiración, y soledad. En sus exploraciones, encontraron a la vida en muchas de sus formas, y observaron los trabajos de la evolución en mil mundos. Vieron cuán a menudo los primeros débiles chispazos de la inteligencia titilaban y morían en la noche cósmica. Y como en toda la Galaxia no habían encontrado nada más precioso que la Mente, propiciaron su amanecer en todos lados. Se transformaron en labradores de los campos estelares; sembraron, y a veces cosecharon. Y a veces, desapasionadamente, tuvieron que desherbar…

…Y ahora, allí afuera, entre las estrellas, la evolución se encaminaba hacia nuevas metas. Hacía mucho tiempo que los primeros exploradores de la Tierra habían sobrepasado los límites de la carne, y la sangre; apenas sus máquinas fueron mejores que sus cuerpos, fue tiempo de mudarse. Primero sus cerebros y luego sus pensamientos solos, fueron transferidos a los nuevos hogares brillantes de metal y plástico. En ellos, se lanzaron hacia las estrellas. Ya no construyeron naves espaciales. Ellos eran espacionaves. Pero la época de las Entidades-máquina pasó velozmente. En su incesante experimentar, habían aprendido a almacenar conocimiento en la estructura misma del espacio y del tiempo, y a preservar eternamente sus pensamientos en helados tejidos de luz. Y pudieron convertirse en criaturas de radiación, libres al fin de la tiranía de la materia. Se transformaron en energía; y en mil mundos, las cortezas de las que se habían desprendido ardieron en una alocada danza de muerte, y se deshicieron en herrumbre. Eran los amos de la Galaxia, y estaban más allá del tiempo. Podían vagar a voluntad entre las estrellas y sumergirse como una niebla sutil a través de cada intersticio del espacio. Pero a pesar de sus poderes divinos, no se habían olvidado por completo de su origen, en el cálido cieno de un mar desaparecido. Y seguían observando los experimentos que habían comenzado sus ancestros, hacía tanto tiempo.”

ARTHUR C. CLARKE2010 Odisea Dos

Los Reyes Magos castigan a los mallorquines trayéndonos basura de Irlanda e Italia en lugar de carbón.

rubbish¿CARBÓN? No. A los mallorquines, por haber sido malos, haber, votado, tolerado y seguir votando y tolerando gobiernos corruptos y políticos sinvergüenzas, los Reyes Magos nos traen BASURA del extranjero para incinerar. ¿Qué sorpresas se ocultan en esas basuras para que países como Irlanda e Italia consideren adecuado pagar portes y servicios de incineración por obsequiarnos con el ansiado Maná? ¿Residuos radioactivos de baja y media intensidad tal vez?

Reíd y no dadle importancia, confiad en que nuestras autoridades y empresas subcontratadas y agraciadas con concesiones velan diligentemente por nuestra seguridad y salud. Total, las curvas epidemiológicas de cánceres tardan años en detectar los incrementos de morbilidad a causa de la radiación.

¿Creéis que estáis a salvo, por la lejanía de la incineradora o del Puerto de Alcudia, de los efectos de una hipotética maniobra de alguna mafia que camufle residuos radioactivos o tóxicos entre la basura que nuestras autoridades traen a Mallorca? ¿Acaso no van a asfaltar con sus cenizas ninguna calle o vía que frecuentéis o de la que viváis cerca?

Pero claro, que nadie le de importancia a mi alarmismo porque como todo el mundo sabe los controles con contadores Geiger y otros detectores de sustancias tóxicas son exhaustivos a la llegada de cada contenedor de residuos. La probidad de los políticos que controlan nuestras instituciones está fuera de toda duda como la hemeroteca demuestra y su diligente preocupación por nuestra salud y bienestar está por encima de todo… ¿O, tal vez no? ¿Qué creéis?

Más Europa, más democrática, más Social y más de Derecho

European-UnionTengamos claro que la Unión Europea es un proyecto, un sueño más que deseable. El camino no ha hecho sino comenzar. Estamos en una etapa en la que las Instituciones de la Unión han sido capturadas por la plutocracia financiera a través de sus diversos tentáculos y puestas en contra del común de los ciudadanos pero ello no debe hacernos desistir del proyecto. Ello no lo invalida. Debemos luchar para rescatar los Estados y las maquinarias supra estatales de esta tiranía cada vez menos encubierta. Europa no es Merkel, ni la nefasta gestión del BCE, ni el capturado presidente de la capturada Comisión, ni el Parlamento títere despojado de funciones reales y representativas del Interés General. Europa somos todos los europeos que tenemos el deber de pugnar por restablecer y empoderar los valores sociales, culturales y democráticos que nacieron en Europa y de los que el continente ha sido hasta hoy su principal baluarte. ¡NO DEMOS LA UNIÓN POR PERDIDA, AL CONTRARIO, HAGAMOS MÁS UNIÓN PERO DEMOCRÁTICA, SOCIAL Y DE DERECHO!